Podría contarte mis experiencias, mis percances, lo que fui
y lo que soy. Lo que siento y lo que pienso. Podría contarte mis razones para
vivir y mis motivos para morir. Podría contarte lo que pido y lo que busco, lo
que vivo y lo que sueño, lo que hago y lo que no. Podría confesarte mis
secretos y ponerte al corriente de mis dudas. Podría compartir mi sufrimiento,
al igual que mi felicidad. Podría confiarte mi libro más preciado sin apenas
conocerte. Podría mirarte con odio, con desdén, con ternura o con placer.
Podría decirte te quiero y estar mintiéndote a la vez. Podría gritar y dejarme
la voz solo para que te callases un maldito segundo. Podría llorar por amor e
incluso por dolor. Podría sacarte una sonrisa y no valorarla lo suficiente.
Podría hablarte todos los días y no cansarme de saludarte. Podría ser pesada e
incluso egoísta, pero todos en esta vida lo somos alguna vez. Podría olvidarte
e ignorarte para siempre, apartarte a un lado, a una esquina, podría hacerte un
jaque mate y dejarte en un segundo sin vida. Podría ganarte a lo que quisieras
si de veras pusiera empeño en ello. Podría fantasear y mentir como en varias de
las cosas que he dicho. Podría ser orgullosa y presuntuosa, una snob engreída.
Podría estar riendo y cambiar mi expresión fugazmente. Podría mirarte a los
ojos fijamente y transmitirte mil y una emociones. Podría… yo podría hacerlo
por ti pero, ¿sabes una cosa? A veces dar demasiado implica obtener poco a
cambio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario